jueves, 3 de marzo de 2011

ANÁLISIS: ¿Está China exportando inflación al mundo?


Con la inflación de China manteniéndose en niveles relativamente elevados durante los últimos meses, recientemente en Occidente han surgido quejas en el sentido de que la "imprudente" expansión monetaria y el imparable aumento de los costos laborales en este país la han impulsado al alza, y además que el fenómeno estaría expandiéndose al resto del mundo.

A este respecto, economistas basados en Beijing, la capital, coincidieron en que algunas personas distorsionan y malinterpretan la economía china, y en que sus quejas no concuerdan con la realidad.

De hecho, China también es una víctima de la inflación mundial, fenómeno que, a su juicio, se debe principalmente a la política monetaria "ultra-relajada" de Estados Unidos.

Para protegerse de los impactos negativos de la crisis financiera global y evitar una eventual recesión económica brusca, China lanzó a finales de 2008 un paquete de estímulo de 4 billones de yuanes (615.000 millones de dólares), el cual abarca un gran volumen de préstamos bancarios.

Las medidas de estímulo fueron acogidas con agrado por la mayoría de los países, que las calificaron como un "oportuno empujón" no sólo para la economía china sino también para la global.

En efecto, gracias a estas medidas la economía nacional logró mantener su tendencia al alza, con crecimientos de 9,2 y 10,3 por ciento en 2009 y 2010, respectivamente. Sin embargo, también se han registrado inevitables efectos colaterales, luego de que la expansión monetaria, que incluyó más de 1.800 millones de yuanes en nuevos créditos sembrara la semilla de la inflación.

Pero, ¿es tan grave la inflación en China como para empeorar la global?

Guo Tianyong, profesor de la Universidad Central de Finanzas y Economía de Beijing, opinó que, en vista de que el yuan no es una moneda de reserva global, su expansión monetaria a nivel doméstico difícilmente podría desbordarse al exterior.

El aumento de los precios de las materias primas en el mercado internacional se debe a la política monetaria cuantitativa excesivamente laxa de Estados Unidos y a las bajas tasas de interés que adoptan algunas economías desarrolladas, sostuvo Li Daokui, un asesor sobre política monetaria del Banco Popular de China, el central.

Zhang Xiaojing, investigador de la Academia de Ciencias Sociales de China, señaló que la excesiva liquidez global no sólo contribuye al alza de los precios de las materias primas, sino que también intensifica la presión de la inflación sobre las economías emergentes, a través de la absorción de una mayor cantidad de dinero especulativo.

El pasado 24 de febrero, el precio del crudo en el mercado de Nueva York alcanzó los 103 dólares por barril, mientras que en el de Londres llegó a 119,79 dólares. Los precios del oro, el algodón y otros artículos también se dispararon.

Con el fin de contrarrestar la presión inflacionaria importada, muchos países en vías de desarrollo elevaron las tasas de interés. No obstante, la cada vez más ancha brecha de las tasas sólo ha servido para atraer más "dineros calientes".

Chen Fengying, director del Instituto de Economía Mundial del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China, sostuvo que culpar al país de exportar la inflación es una estrategia a la que recurren algunas naciones para evadir su responsabilidad por la inflación global.

Durante las últimas décadas, el auge económico de China se ha basado primordialmente en la mano de obra barata y el uso excesivo de sus recursos. Pero la nueva generación de trabajadores migrantes exige salarios más altos y mejores condiciones laborales, lo que, como es normal, agrega costos a los productos que el país exporta. Con todo, esto también ha sido interpretado como una de las razones para que China esté "elevando" la inflación a nivel mundial.

En referencia a este tema, Chen dijo que el aumento de los costos laborales en el país beneficia la transición de la economía nacional hacia un modelo de labor intensiva, y además contribuye a equilibrar el comercio exterior de China, lo que en últimas beneficia a la economía global.

A pesar de que China enfrenta una difícil tarea en el combate contra la inflación, varios economistas vaticinaron que ésta no se descontrolará.

El Índice de Precios al Consumidor, el principal barómetro de la inflación, se situó en enero en 4,9 por ciento, muy cerca del 5,1 por ciento registrado en noviembre pasado, el nivel más alto en 28 meses.

El economista jefe del Buró Nacional de Estadísticas, Yao Jingyuan, sostuvo que la posibilidad de que se produzca una hiperinflación en China es escasa, pues el país ha registrado cosechas abundantes en los últimos siete años, goza de un relativo equilibrio de su mercado industrial y también cuenta con una capacidad excesiva de producción en algunos sectores.

Chen, por su parte, remató con un interrogante: "Si la inflación no es tan alta como para agravar las cosas a nivel interno, ¿cómo podría extenderse al resto del mundo?".(Xinhua)
04/03/2011

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